Me gustaría tener un millón de “amigos” o de “seguidores”, lo que implicaría un montón de gente en red, sintonizados con inquietudes similares. Y me gustaría por tener la oportunidad de contagiarles mi amor (respeto) por la Naturaleza.
Ayer, durante un paseo: _Y esa nube! No traerá agua, eh?.
A lo que respondí: _No, es el escudo protector de una nave espacial, que se dispone a aterrizar en Santana.
_ ¿Tú crees que somos los únicos o que hay más planetas habitados?
_Por supuesto! Pero a quién se le ocurre pensar que no hay nadie más! Sólo a algunos individuos que se creen exclusivos, el ombligo del mundo… ¡Y así nos va…!!
Basta con ver el uso y abuso que hacen de todos nuestros recursos, pues piensan que todo es para ellos, que tienen todos los derechos, pero ninguna obligación!!!! Y destruyen bosques, matan animales sin tino, contaminan los ríos y mares…
Y, perdona, no quiero empezar una disertación, que nos conocemos… vamos a dar un paseo relajado, no quiero encolerizarme y estropearlo.
Seguimos plácidamente, pero poco más adelante nos encontramos con lo que podría haber sido el poblado de unos familiares de David el Gnomo arrasado. ¡Ole!, qué bien!! En esta época en la que proliferan más los buscadores de setas, que los propios hongos y algunos son tan poco respetuosos que ofenden, no puedo evitar entristecerme profundamente, por no cabrearme.
Por lo que más quieran, en este mundo no estamos solos, disfrutemos de todas las maravillas que tenemos alrededor, pero pensando en los demás (lo que incluye: personas, animales, plantas, peces y extraterrestres!) y en que todo esto debería de permanecer para que las generaciones futuras puedan deleitarse también.
No sois un millón, pero lo que importa es la calidad; gracias por leerme y perdonad que me sulfure, pero hay cosas con las que no puedo… Y hoy toca reivindicar el legado de nuestros nietos.






Bajamos hacia el puerto otra vez, vemos un bonito hotel tematizado con piscina y todo. Y en la c/ Uría nos tomamos un té (pincho, café o lo que sea) en la cervecería La Troya, muy acogedora, a mano izq. yendo hacia el Ayuntamiento.
Las tiendas de souvenirs que no falten, pero a mí me pierden las de toda la vida, hay una que saca sus frutas y verduras de primerísima calidad a la calle, lo que constituye un espectáculo para los sentidos. Cerca, una tienda tipo ferretería enorme, donde comprar de todo, y poco más allá una de conservas extras, ¡vaya tamaño tienen allí las cosas! (melocotones, lomos de bonito, etc.).





