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martes, 4 de agosto de 2009

Un día cualquiera de vacaciones


9:05 Levantándome tranquilamente.
9:15 Desayunando en el porche (tostadas de hogaza con aceite y mermelada de arándanos, lástima que no puedo con la mantequilla, porque Celsita vende la de "la Fontona", que es auténtica)
10:30 Vistiéndome para salir a dar una vuelta con la bici.
10:50 Ya estoy en Soto de Luiña (he atravesado Salamir rápido, pues es todo llano, paradita en el alto para hacer una foto de la playa de S. Pedro y he bajado como un rayo). Tomo carretera de Prámaro, una vez que sobrepasas el cuartel de la Guardia Civil a la derecha. Este pueblo huele a auténtico, aún tiene vacas, pajares llenos de hierba, huertos cultivados y boñigas por la calle, ¡vaya, me he salpicado…!
11:10 Saludando a Toya en la tienda de San Cosme (se puede comprar casi de todo).
11:30 He llegado a S. Martín, parada en la panadería a comprar un bollo típico de aquí, “enfilada”, hecho con huevos, harina y mantequilla, y cocido en horno de leña.

Se celebra el “Mercao vaqueiro”, volveremos por la tarde. Ahora sigo, que mi intención es hacer un poco de deporte.
11:45 Estoy en la Rampa, decidiendo sobre la marcha por dónde volver, ¡estoy fresco! Por el camino más largo: por la antigua N-632 a la derecha, dirección Artedo. Todo bajaaaadaaaa.
12:52 Ahora todo subi-i-i-i-i-da hasta Lamuño. No apuntaré la hora a la que culminé la cuesta, ya no estoy tan fresco…
14:00 Tomando vermut en el bar del pueblo, hoy toca el Cendán, porque ayer fuimos al Gaspar.
14:30 Nos quedamos a comer, que tienen un menú muy apetecible.
15:30 Vamos a la playa, que la bajamar es por la tarde, hoy en coche. Aparcamos y un agradable paseo al lado del río por una pasarela de madera. Pasadas las primeras piedras (muchas) hay arena, a disfrutar del paisaje fantástico de la Concha de Artedo y de un bañito en sus tranquilas aguas, eso sí ¡un pelín frías!

17:00 Un café en casa Miguel, terraza mirando al mar.
18:30 Ya duchados y listos para ir al IX Mercado vaqueiro (tiene lugar los días 8 y 9 de agosto), puestos de artesanía, de comida tradicional asturiana (qué delicia los tortos de maíz con picadillo), cuentacuentos, muestra de antiguos oficios; muy interesante.
Visita a la Iglesia de S. Martín que alberga unas famosas inscripciones discriminatorias contra los vaqueiros de alzada.
21:00 De vuelta a Lamuño, charlando con la gente del pueblo y con otros “veraneantes” _como dicen aquí_ y tomando unas “sidriiinas”.
22:20 Leyendo “Las fuentes del Pacífico” (de Jesús Ferrero) y descansando en el jardín.

sábado, 4 de julio de 2009

Por los alrededores de las puertas del cielo


Ayer subimos a Faedo para relajarnos un poco. Allí no se oye ni un ruido, bueno, la esquila de alguna vaca de cuando en cuando. Se puede ir por Somao o por Artedo, recomiendo subir por esta nueva carretera, que cuenta con doble carril, quitamiedos, etc., una señora carretera (aún hay algún resto de la antigua, digno de ser contemplado para admirar a los osados que por ella subían, ¡toda una actividad de riesgo!).
Aparcamos delante de la casona de Faedo y nos deleitamos con el conjunto de arquitectura popular asturiana que hay en el centro de la Llaguna (antiguamente era una laguna lo que había allí): 5 hórreos casi tocándose, otras tantas casas de piedra y varios pajares constituyen un rincón precioso. Es una pena que varias de estas casas y uno de los hórreos, el más antiguo (según testimonios recogidos in situ, data de la época de Cristóbal Colón), estén cayéndose. Este hórreo en concreto tiene unas hermosas tallas tradicionales (trisqueles y rosetas). Las colondras que forman las esquinas, en vez de 2 piezas en ángulo, son de una sola pieza de madera (impresionante el tamaño del árbol del que se extrajeron).
Varias cosas me han cautivado esta tarde: una vecina del lugar con ganas de hablar y con unos conocimientos sorprendentes (hablamos de la revolución francesa…). Su padre, todo un señor, segando como los de antes con “gadaño”, vestido con su camisa blanca y su boina negra (me recordó muchísimo a mi abuelo, que no aparcaba su elegancia ni para ir a la huerta, lo único que utilizaba que le restaba un poco de glamur eran los chanclos sobre las zapatillas de cuadros marrones). Y el olor de una de esas cuadras antiguas, indescriptible mezcla de excrementos con humedad, maderas rancias y hierba seca; fue como volver a cuando era pequeña e iba a jugar a casa de mi amiga Mª Luz, que también tenía cuadra debajo de casa, ¡qué tiempos aquellos!
El paseo que dimos a continuación fue relajante, pero nada destacable; de interés para los que vivan o se alojen en las casas de aldea que por allí hay, por la proximidad, pero como bonito lo es más el camino “del mechón de la Xana”, del que os hablaré otro día.

martes, 3 de marzo de 2009

¿Qué comprar en Asturias?

Asturias es un destino con infinidad de recursos naturales, gastronómicos, culturales y de actividades complementarias. Trataré de ir dándolos a conocer poco a poco.
Hoy os presentaré algunos de los productos típicos de mi tierra.
Pensando en comida, las fabas y los quesos son los que más nos identifican, pero también tenemos una gran variedad de manzanas, frutos del bosque (arándanos, frambuesas, grosellas) con los que se elaboran unas deliciosas mermeladas, frutos secos (castañas, nueces, avellanas), que solos o acompañados de queso y miel (de brezo y de castaño, son las más usuales) constituyen un postre o un desayuno muy energético y saludable.
Las conservas artesanales de bonito del norte, Cudillero
Los dulces: casadielles o bollinas (rellenas de nuez), Carbayones (típicos de Oviedo), bombones de Peñalba, Carajitos de Salas; marañuelas de Candás, enfiladas de S. Martín de Luiña (Cudillero), bollo típico de Pascua.
En restaurantes se pueden encontrar como postre: frixuelos, borrachinos, requesón, arroz con leche.

Por supuesto, la sidra triunfa entre las bebidas, pero también tenemos unas aguas muy ricas y un vino, algo más desconocido, de la tierra de Cangas del Narcea.

Entre los variados productos de artesanía (madreñas, cestas, tapices, etc.) destacan:
La cerámica negra, es la más significativa. Las más apreciadas son: la de Llamas de Mouro, en Cangas del Narcea , la de Faro en Limanes (a 6km de Oviedo) y la del Alfar del Zarru en Cudillero.
La joyería en plata y azabache.
Y las navajas de Taramundi.

Se publicará este post también en el nuevo blog de la Web de La casa del Campo.